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9 oct. 2013

¡Premio Nobel de La Paz al quien no se lo merece!

El desastroso manejo de la crisis en Siria por parte del presidente Barack Obama puso a Estados Unidos en una posición embarazosa ante la comunidad internacional.

Cuando el recién electo presidente Obama ganó el Premio Nobel de la Paz en el 2009, la Fundación Nobel argumentó que lo hacían "Por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos". Bueno, de eso yo tengo mis dudas, de hecho mi fuí de espalda al saber la noticia en ese entonces. Cuatro años después, y frente a la guerra civil en Siria, pareciera que este postulado quedó en el olvido. Para mí eso no fué ninguna sorpresa.

Luego de la utilización de armas químicas en Siria contra la población civil, el presidente Obama se apresuró a hacer un llamado para realizar operaciones militares en ese país. No perdió tiempo y habló con congresistas, se reunió con representantes de varios países, se dirijió al pueblo estadounidense en busca de apoyo para su plan de ataque, sin embargo no logró el respaldo que quería ni en el Congreso, ni con los países aliados, ni con su pueblo.

El presidente Obama se mostró apresurado para lanzar una ofensiva militar sin por lo menos esperar hasta que se emitiera el informe de los inspectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quienes visitaron Siria después de los ataques con armas químicas.

El primer mandario incluso sugirió que se podría hacer un ataque sin la aprobación de la ONU, poniendo nuevamente a Estados Unidos en una posición prepotente (luego estos se quejan porqué muchos los odian) frente al resto del mundo y desistimando las graves consecuencias globales que puede desencadenar otra intervención militar estadounidense en Medio Oriente.

Mientras la administración Obama intentaba convencer a su pueblo de la importancia de involucrarse en una nueva guerra (aún cuando las heridas sociales y económicas de la guerra de Irak y Afganistán no han cicatrizado), un inesperado personaje movió su red diplomática en busca de una solución pacífica a esta situación.

Irónicamente el presidente de Rusia, Vladimir Putin, (quien dicho sea de paso perteneció a la temida policía secreta KGB), fué quien encontró una manera diplomática para evitar una invasión en Siria.

A diferencia del inmeresido gandor del premio Nobel de la Paz (Obama), Putin logró que el régimen sirio admitiera oficialmente por primera vez que tenía armas químicas. El plan de Rusia establece que Siria firme la Convención Internacional de Armas Químicas, que requiere que las partes declaren y destruyan el arsenal que poseen. Durante mucho tiempo Siria ha rechazado este acuerdo. Pero ahora cambió su posición.

Es paradójico que el gobierno ruso, quien tiene una política represiva contra la oposición política interna, se convierta en un protagonista del diálogo y la diplomacia. ¿Se quedó atrás Estados Unidos?

El presidente de Rusia, dijo en un artículo de opinión publicado en el diario The New York Times el 11 de septiembre, que le preocupaba que la intervención militar en los conflictos internos de otros países se haya convertido en algo común en Estados Unidos.

En su carta abierta, Putin pone en duda que tales intervenciones favorezcan los intereses a largo plazo de Estados Unidos y agrega que millones en todo el mundo vean al país no como un modelo de democracia sino un país que depende de la fuerza bruta. Para los paises latinoamericanos esas palabras de Putin fueron como un eco, pues eso no es nuevo en la región.

Felicito al presidente Putin por su intervención y servir como mediador al dialogo y evitar así otra guerra estúpida, de la cual se benefician los constructores de armas y políticos corrruptos y en donde las víctimas son en su mayoría gente inocente.

Si pudieras escoger entre uno de éstos mandatarios (Obama o Putin), a quién le darías el Premio Nobel de la Paz ?