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6 nov. 2013

¿Eres auténtico o eres un imitador?

¿Eres auténtico o eres un imitador?

Me gusta leer anécdotas y compartirlas, sobre todo dar entender el significado de ellas, pues creo que son el vivo reflejo de nuestra realidad en su momento a lo largo de nuestra vida.

En esta oacasión, quiero compartir esta historia: Ocurrió una tarde en la tienda de un conocido comerciante de arte en Nueva York. El comerciante entregó un cheque por 10,000 dólares a David Stein y este le entregó tres acuarelas, calzadas con la firma de Marc Changall, con sus correspondientes certificados de autenticidad. Ambos quedaron muy contentos. El comerciante porque había adquirido a precio de ganga las pinturas, y Stein porque se había deshecho de tres falsificaciones más.

En realidad aquellas acuarelas ni siquiera existían ocho horas antes. Aquella mañana Stein tenía tres hojas convenientemente "envejecidas" con té frío.

Imaginó los temas más apropiados y ejecutó las acuarelas sin una sola interrupción. Tenía práctica. De sus manos habían salido ya falsificaciones de Renoir y Gauguin. Su habilidad excepcional podía adoptar su mano a los más diversos estilos.

Pero esta vez algo falló Changall, el pintor de origen ruso llegó a Nueva York, y el comerciante le mostró orgulloso las tres pinturas. El artista arrugó la cara y todo quedó al descubierto. Una hora después la policía buscó a David Stein en su lujoso departamento. Huyó a California, pero fué arrestado allá. Así concluyeron cuatro años de falsificaciones artísticas. Durante su prisión, Joseph Stone, el juez que lo detuvo, lo llevó a su oficina para pintar. Él seguía siendo un buen amigo de la familia Stein, mucho después que completó su sentencia de cárcel. En 1989 se descubrió que Stein nunca dejó de hacer falsificaciones.

Después que Stein había cumplido su pena de prisión en los Estados Unidos, éste fue deportado a Francia donde sirvió otro término en la cárcel. Las autoridades penitenciarias le permitieron realizar más obras, aunque esta vez con su propio nombre. En 1969, una galería de Londres vendió algunas de estas pinturas. Después que Stein fué puesto en libertad, regresó a la pintura, esta vez la venta de sus pinturas iban con su nombre para poner un sello en sus actividades reales. Tuvo un éxito inmediato y estableció galerías en Londres y París. Logró prestigio, fama y fortuna, siendo él mismo.

David Stein descubrió algo que mucha gente tarda en descubrir: que uno es suficientemente bueno, como para desperdiciar el tiempo imitando a los demás.

Hasta Charles Chaplin, empezó a hacer peliculas imitando a un popular cómico alemán de la época. No llegó a niguna parte hasta que actuó como su propio personaje.

Ralph Waldo Emerson escribió:"La envidia es ignorancia, la imitación es un suicidio."

CONCLUSION

Tenemos que aceptarnos como somos, que somos algo único y nuevo en este mundo y alegrarnos de ello. De hecho, cada quien viene dotado con esas herramientas que nos llevarán al éxito de lo que queramos emprender. Si triunfamos o fracasamos en la vida depende solo de nosotros mismo. Asi que, seamos auténticos y no imitemos a nadie.

Literatura relevante al blog?